Un grupo internacional de controladores de tráfico aéreo dijo el lunes que expertos extranjeros deberían intervenir para arreglar el caótico sistema de aviación comercial de Brasil, que el Gobierno ha luchado por remediar durante casi un año.
El pedido de intervención, que debería ser aprobado por el Gobierno, se produjo sólo días después de que cerca de 200 personas murieron en el peor accidente aéreo de la historia de Brasil y luego de que el apagón de un radar sobre el Amazonas forzó a decenas de vuelos a cambiar el curso.
"Las autoridades brasileñas están intentando demasiado salvar las apariencias. Están poniendo al público que viaja en riesgo," advirtió a Reuters Marc Baumgartner, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones de Controladores del Tráfico Aéreo.
"Creemos que necesitan una opinión independiente," agregó. "Tiene la ventaja de ser neutral y trabajó antes con otros países que enfrentaron crisis de aviación," añadió.
La federación, que tiene más de 50.000 miembros en más de 130 países, criticó previamente al Gobierno de Brasil por intentar encontrar chivos expiatorios para la crisis, en lugar de concebir alternativas para evitar que el transporte aéreo caiga en un caos más profundo.
Autoridades de aviación brasileñas respondieron al pedido de una intervención con enojo, describiéndolo como un crudo intento por pisotear la soberanía de la nación.
"Son un grupo de idiotas queriendo intervenir en nuestros asuntos," dijo a Reuters José Carlos Pereira, titular de la autoridad nacional de aeropuertos de Brasil. "Brasil no necesita ayuda internacional. Deberían preocuparse por su espacio aéreo y nosotros nos preocuparemos por el nuestro."
El transporte aéreo en Brasil ha sido caótico desde septiembre, cuando un Boeing 737 operado por Gol Linhas Aereas enganchó sus alas en mitad de vuelo con una avioneta privada y se estrelló en la jungla amazónica, provocando la muerte de las 154 personas a bordo.
Los controladores de tráfico aéreo, temiendo ser culpados por el accidente, realizan disminuciones periódicas del trabajo para protestar por lo que llaman un mal equipamiento de radar, radio y bajos salarios.
Los retrasos y cancelaciones de vuelos se han vuelto de rutina, con pasajeros iracundos que ocasionalmente ingresan a las pistas de los aeropuertos o mostradores para protestar.
MUY POCO, DEMASIADO TARDE
Buscando aplacar a los viajeros frustrados, el Gobierno ha declarado repetidamente que la crisis está terminada, sólo para enfrentar nuevas rondas de retrasos y cancelaciones. También ha sido duramente criticado por no parecer tomarse la crisis con seriedad.
El conflicto empeoró el martes pasado, cuando un Airbus A320 operado por TAM Linhas Aereas patinó al aterrizar en una pista resbalosa por la lluvia en el aeropuerto Congonhas de Sao Paulo y se incrustó contra una terminal de carga cercana y una estación de gasolina.
Las 187 personas que estaban en el vuelo y varias más en tierra fallecieron en el accidente, el más mortífero en la historia de Brasil. La cantidad de víctimas llegó a 198 durante el fin de semana, luego de que las autoridades incrementaron el número de bajas en tierra de cuatro a 11.
Los bomberos aún están buscando restos en el sitio del accidente, que la ciudad planea convertir en un monumento conmemorativo.
Los problemas de la aviación de Brasil se extendieron este fin de semana más allá de sus fronteras, cuando una falla en un radar en el Amazonas forzó a más de una decena de vuelos internacionales a tener reasignaciones de rutas, causando retrasos en varios aeropuertos de Estados Unidos.
La Fuerza Aérea de Brasil, que supervisa la aviación comercial, reconoció el lunes que el apagón fue consecuencia de un cortocircuito.
El último accidente sumó presión al Gobierno para que invierta más en infraestructura aeroportuaria y nuevo equipamiento de radar. El viernes, las autoridades prometieron construir una tercera terminal aérea en Sao Paulo, reducir el tráfico aéreo en Congonhas y reasignar vuelos al aeropuerto internacional de la ciudad, Guarulhos.
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lunes, 23 de julio de 2007
BRASIL BAJO CAOS Y CON MIEDO A VOLAR
Brasil amaneció ayer en medio de un nuevo caos en los principales aeropuertos, mientras que pasajeros y pilotos confesaron su miedo a volar cuando un desperfecto casi causa una nueva tragedia.
El caos, que perjudica a centenares de pasajeros y que ya traspasó las fronteras nacionales al interferir en vuelos provenientes del exterior, fue a causa de un cortocircuito ocurrido el pasado sábado en el centro de control de Manaos (Cindacta 4), en Amazonas, que provocó atrasos y cancelaciones en cadena por todo el país.
Un controlador aéreo citado por el diario Folha de Sao Paulo, que quiso guardar el anonimato, explicó que la avería cortó el suministro de energía, y obligó a los funcionarios a trabajar a oscuras y a contactar a los controladores por medio de sus teléfonos celulares, ya que radios y radares quedaron inoperantes.
Agregó que durante el incidente había 45 aviones que sobrevolaban la región, sin condiciones de comunicación con las torres de control.
El desperfecto en Cindacta 4, que controla el tráfico aéreo en los estados de Amazonas, Roraima, Mato Grosso y parte de Pará, provocó el caos en cadena de los principales aeropuertos nacionales, y generó miedo entre pasajeros y tripulantes.
“Pensé que había ocurrido algo serio y que todo el mundo iba a morir”, dijo una de las pasajeras del vuelo 995 de American Airlines proveniente de Miami, EE.UU., al relatar el “ambiente tenso” que se produjo en la aeronave al conocer la información del comandante que no podrían aterrizar.
Durante la jornada, la aerolínea brasileña TAM anunció que fueron 198 las personas que fallecieron en el accidente aéreo ocurrido el martes pasado en el aeropuerto paulista de Congonhas.-DPA-AFP-EFE.
Sondeo: Mala nota para Lula
El 43 por ciento de la población de Sao Paulo consideró que la conducción de la crisis aérea en Brasil por parte del presidente Luiz Inácio Lula da Silva fue pésima, según una encuesta del diario Folha de Sao Paulo.
viernes, 20 de julio de 2007
AVION ACCIDENTADO EN BRASIL TENIA PIEZA DESACTIVADA: TAM
El Airbus A320 de la aerolínea brasileña TAM que explotó el martes tras despistarse en Sao Paulo tenía desactivado un dispositivo del sistema de frenado, admitió la empresa, mientras seguía el retiro de cadáveres del edificio donde la nave se incrustó.
La mayor aerolínea de Brasil indicó que el reversor derecho del aparato había sido anulado tras habérsele detectado una anomalía, pero indicó que, según el manual del fabricante, la nave puede volar diez días en esas condiciones.
"El procedimiento (de desactivación) no configura cualquier obstáculo al aterrizaje de la aeronave," dijo TAM en una nota, en referencia a los deflectores de gases de escape utilizados en el proceso de frenado de un avión.
Más temprano, el Gobierno de Brasil había negado que fallas en la pista principal del aeropuerto de vuelos nacionales de Sao Paulo hayan causado el accidente, que provocó unos 200 muertos.
Con la población conmocionada por el peor desastre aéreo de la historia en Latinoamérica, las autoridades también aseguraron que reducirán el intenso tráfico del aeropuerto de Congonhas, donde ocurrió la tragedia.
"Yo garantizo que la pista no tiene nada que ver con el accidente," dijo José Carlos Pereira, presidente de la empresa estatal aeroportuaria, Infraero.
El Airbus A320 accidentado, que cumplía el vuelo 3054 entre la sureña ciudad de Porto Alegre y Congonhas, no consiguió frenar bajo la lluvia durante el aterrizaje y en una fatal carrera cruzó una transitada avenida, chocó una gasolinera y se estrelló.
Sus 186 ocupantes murieron, en tanto que cerca de una decena de personas habría perdido la vida fuera de la nave.
En una conferencia de prensa el miércoles, el presidente de TAM, Marco Antonio Bologna, había afirmado que el avión siniestrado "estaba en perfectas condiciones de mantenimiento y de aerogobernabilidad y de operación."
Sin embargo, en la misma entrevista, el vicepresidente técnico de TAM, Ruy Amparo, afirmó que "estábamos con uno de los reversores trabados," indicando que esa pieza "no era requerida para aterrizar."
La pista principal del congestionado aeropuerto de Congonhas, por donde pasan unos 52.000 pasajeros al día, es vista por expertos como insegura cuando llueve y autoridades reconocieron que tenía pendiente un ranurado para mejorar su drenaje y adherencia tras haber estado cerrada durante unas semanas por modificaciones.
"¿Por qué Congonhas fue abierto en este estado? Es un crimen," dijo Paulo Sampaio, experto en aviación de la consultora Multiplan, quien indicó que se está induciendo a creer que el accidente fue culpa del piloto.
Sin embargo, el jefe de Infraero dijo que el avión siniestrado salió de la pista con la misma velocidad a la que llegó al aeropuerto, sin desacelerar, e indicó que el aparato pudo tener alguna falla, sin descartar la posibilidad de un error humano.
Los soccorristas ya recuperaron 184 cuerpos, mientras intentaban evitar el derrumbe de restos del edificio, que también pertenecía a TAM.
Las autoridades tenían dificultades para identificar muchos de los cadáveres, calcinados, chamuscados o despedazados.
Imágenes divulgadas por Infraero mostraron al avión tocando tierra y luego avanzando a una velocidad superior a la normal. El titular de Infraero aclaró que el avión accidentado aterrizó donde debía y a la velocidad correcta.
CERRAR EL AEROPUERTO
La Fiscalía del Estado pidió a la Justicia el cierre inmediato de Congonhas, ubicado en una zona densamente poblada de la mayor ciudad sudamericana; pero Pereira consideró "fundamentalista" la solicitud.
El pedido fue hecho por dos procuradores que en enero habían solicitado la clausura de la terminal por las malas condiciones de su pista.
El accidente renovó las críticas contra el presidente Lula da Silva por su gestión del sector aéreo del país, que entró en el caos en septiembre pasado cuando dos aviones chocaron en el aire, provocando la muerte de 154 personas.
Expertos dijeron también que el accidente del martes fue consecuencia de la inacción del Gobierno ante la crisis en el sector, que se verifica en constantes atrasos y cancelaciones de vuelos, huelgas de controladores y derrapes de aviones.
Lula se reunió con colaboradores el jueves para tratar la crisis del sector, pero no ha hablado públicamente desde la tragedia. Se espera que el viernes dirija un discurso a la nación.
En tanto, legisladores reclaman la renuncia del ministro de Defensa, Waldir Pires, y los jefes de Infraero y el regulador del sistema, Anac, al que muchos llaman "Anarc" a modo de burla.
La pista donde se inició la catástrofe aún se encuentra cerrada.
Organos oficiales advirtieron que tomará meses determinar las causas del accidente.
Un día antes del fatal siniestro de TAM, una aeronave de tamaño pequeño de la aerolínea regional Pantanal había derrapado en el aeropuerto paulista
miércoles, 18 de julio de 2007
TRAGEDIA AÉREA EN BRASIL
Rescatan cuerpos,caja negra de tragedia aérea Brasil
Rescatistas recuperaron 90 cadáveres de los al menos 200 muertos que habría causado el peor accidente aéreo en la historia de Brasil, cuando un avión de la aerolínea TAM derrapó el martes al aterrizar en el aeropuerto doméstico de Sao Paulo y chocó contra un edificio.
Los bomberos también localizaron el miércoles la caja negra entre los restos calcinados del Airbus 320 de la compañía aérea brasileña, la que está siendo analizada.
El vuelo 3054, siniestrado con 186 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes, cumplía el trayecto entre la sureña ciudad brasileña de Porto Alegre y el aeropuerto de Congonhas, el de mayor movimiento de Brasil.
Autoridades confirmaron hasta ahora la muerte de 93 personas, ya que tres rescatados vivos entre los restos del edificio contra el que el avión se estrelló murieron en hospitales por las gravísimas heridas que sufrieron.
Rescatistas estiman que al menos 200 personas habrían muerto en el accidente, incluyendo víctimas fuera de la nave.
El segundo gran desastre aéreo en 10 meses en Brasil ocurrió cuando el avión de TAM no pudo frenar tras aterrizar bajo la lluvia; y, en una descontrolada carrera, atravesó una transitada avenida lindante a la terminal, para chocar primero contra una estación de servicio y luego un edificio de la propia aerolínea.
Tras el accidente, expertos en seguridad aérea dijeron que la pista, que había pasado por una reciente reforma debido a sus constantes problemas de drenaje, no era aún totalmente segura en días de lluvia.
El aeropuerto de Congonhas reabrió el miércoles sus operaciones, aunque con restricciones de tamaño y peso de aviones al operar solamente con una pista auxiliar, reportaron medios locales.
TAM, la mayor aerolínea de Brasil, divulgó la lista de los pasajeros del avión siniestrado durante la madrugada.
CRISIS AEREA
El aeropuerto de Congonhas opera cerca del colapso, según legisladores que integraron una comisión en la que se investigó el estado del sector aéreo brasileño, que está sumido en el caos desde hace meses.
"Era una tragedia anunciada," dijo Sandra Assali, presidenta de la asociación brasileña de amigos y familiares de víctimas de accidentes aéreos.
Congonhas tiene un largo historial de accidentes y registró varios derrapes de aviones este año, tornándose un símbolo del caótico transporte aéreo del país, donde son habituales los atrasos y cancelaciones de vuelos.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que enfrenta críticas por la gestión de su Gobierno ante los problemas del sector, decretó tres días de luto oficial.
En el país aún están frescos los recuerdos del desastre aéreo de septiembre pasado, cuando un Boeing 737 de la aerolínea brasileña Gol chocó en el aire con un jet ejecutivo sobre la selva amazónica dejando 154 muertos.
La empresa Airbus dijo que enviará un equipo de especialistas a Brasil para ayudar en la investigación del accidente.
Rescatistas recuperaron 90 cadáveres de los al menos 200 muertos que habría causado el peor accidente aéreo en la historia de Brasil, cuando un avión de la aerolínea TAM derrapó el martes al aterrizar en el aeropuerto doméstico de Sao Paulo y chocó contra un edificio.
Los bomberos también localizaron el miércoles la caja negra entre los restos calcinados del Airbus 320 de la compañía aérea brasileña, la que está siendo analizada.
El vuelo 3054, siniestrado con 186 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes, cumplía el trayecto entre la sureña ciudad brasileña de Porto Alegre y el aeropuerto de Congonhas, el de mayor movimiento de Brasil.
Autoridades confirmaron hasta ahora la muerte de 93 personas, ya que tres rescatados vivos entre los restos del edificio contra el que el avión se estrelló murieron en hospitales por las gravísimas heridas que sufrieron.
Rescatistas estiman que al menos 200 personas habrían muerto en el accidente, incluyendo víctimas fuera de la nave.
El segundo gran desastre aéreo en 10 meses en Brasil ocurrió cuando el avión de TAM no pudo frenar tras aterrizar bajo la lluvia; y, en una descontrolada carrera, atravesó una transitada avenida lindante a la terminal, para chocar primero contra una estación de servicio y luego un edificio de la propia aerolínea.
Tras el accidente, expertos en seguridad aérea dijeron que la pista, que había pasado por una reciente reforma debido a sus constantes problemas de drenaje, no era aún totalmente segura en días de lluvia.
El aeropuerto de Congonhas reabrió el miércoles sus operaciones, aunque con restricciones de tamaño y peso de aviones al operar solamente con una pista auxiliar, reportaron medios locales.
TAM, la mayor aerolínea de Brasil, divulgó la lista de los pasajeros del avión siniestrado durante la madrugada.
CRISIS AEREA
El aeropuerto de Congonhas opera cerca del colapso, según legisladores que integraron una comisión en la que se investigó el estado del sector aéreo brasileño, que está sumido en el caos desde hace meses.
"Era una tragedia anunciada," dijo Sandra Assali, presidenta de la asociación brasileña de amigos y familiares de víctimas de accidentes aéreos.
Congonhas tiene un largo historial de accidentes y registró varios derrapes de aviones este año, tornándose un símbolo del caótico transporte aéreo del país, donde son habituales los atrasos y cancelaciones de vuelos.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que enfrenta críticas por la gestión de su Gobierno ante los problemas del sector, decretó tres días de luto oficial.
En el país aún están frescos los recuerdos del desastre aéreo de septiembre pasado, cuando un Boeing 737 de la aerolínea brasileña Gol chocó en el aire con un jet ejecutivo sobre la selva amazónica dejando 154 muertos.
La empresa Airbus dijo que enviará un equipo de especialistas a Brasil para ayudar en la investigación del accidente.
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